90 días dándolo todo
El Estrella Damm Sailing Team afronta la recta final de la Barcelona World Race. Tras tres meses de dura competición, Alex Pella y Pepe Ribes se encuentran casi a las puertas del Estrecho de Gibraltar, antes del decisivo e impredecible tramo del Mediterráneo hasta llegar a Barcelona, su ciudad.
Han sido noventa días de competición al máximo nivel, con momentos álgidos y momentos duros propios de una regata extrema, pero la tónica del equipo siempre ha sido la misma: la constancia y la profesionalidad en busca de un sueño, completar la vuelta al mundo. Cuando luchaban por alcanzar el segundo puesto, un golpe del destino en forma de inesperada avería les obligó a realizar una escala técnica en Nueva Zelanda, perdiendo cuatro posiciones. Pero ni esta circunstancia ni el ciclón Atu, que atravesaron posteriormente y que les causó varias lesiones, pusieron freno al inquebrantable espíritu competitivo de Pepe y Alex.
Por su parte, Alex incide en la máxima del Estrella Damm para estar siempre entre los más competitivos "se trata de ir por el sitio correcto lo más rápido posible", así de simple y así de difícil. "A bordo todo va bien" afirma el patrón barcelonés. “El barco no tiene nada grave a esta alturas; en cuanto a la comida, vamos estupendamente, gracias a la planificación de Jan Santana (director del equipo) ¡tenemos de sobra!”, asegura. Son unas circunstancias que llenan de optimismo al equipo, para poder ver al Estrella Damm cruzar la línea de llegada en Barcelona después de tan increíble aventura. Pero para ello, todavía queda un esfuerzo final, “y tres si es necesario”, como afirma Pepe.
Bye bye, Gran Sur
El agua del mar está a 10 grados, signo inequívoco de que estamos ganando norte sin parar. Detrás ha quedado el cabo de Hornos, que no vimos por nuestra opción más al sur para evitar desvientes.
Apuntando rumbo a las Malvinas, viento de través de 15 nudos. Nuestro paso por los mares del sur ha sido como mínimo interesante. En el Índico estábamos al 100%. Regateamos cada milla hasta el approach a Nueva Zelanda. Después, ya sabéis lo que pasó. El Pacífico, en cambio, ha sido bastante duro para mí, ya que las condiciones muchas veces me superaban, no porque no las hubiese vivido antes, sino porque estaba más pendiente de no hacerme más daño en la rodilla que de regatear.
Siempre he dicho que cuando llegas al Gran Sur al 100% sales al 50%. Nosotros hemos salido algo más bajos de energía.
Atrás quedan olas gigantes, mares confusos, horas de estrés mirando el chubasco que viene detrás, si traerá 40 nudos o solo 30 y podremos seguir con la vela grande; conducción tipo motocross con olas de todas direcciones… ¡Qué pequeño es el barco en estos mares y qué grande cuando está atracado en el Náutico de Barcelona! Cielos grises, lluvia, nieve, frío… mucho frío. Siempre me viene el recuerdo de una nevera gigante que tenía mi tía en el supermercado. Cuando entrabas, al respirar, el frío te bajaba por los pulmones. Pues aquí, cuando el agua está a seis grados y sales a cubierta, la primera vez que respiras es la misma sensación de estar encima de una gran nevera.
Esta vez tenía ganas de salir de aquí abajo. No sé si volveré. Esta vez ha podido conmigo… De lo que sí estoy seguro me va a pasar es que al estar en el sofá de mi casa a las dos semanas de llegar, no podré parar de pensar en los albatros, en cómo surfeaba las olas gigantes, en los momentos de estrés con 40 nudos, en el spi grande, en que el barco se apoya sólo los cinco últimos metros en el agua y en que la adrenalina te fluye por los poros de la piel; la corredera va a 25, 26, 27, 28, 26… de repente, clavada increíble de la proa, te quedas casi sin timones, pegas un cañazo, los timones agarran de nuevo y salvas una ida de orzada increíble. Por dentro sonríes. El corazón te va a mil… La increíble belleza de las mega olas del ciclón Atu, la lucha que tienes de tú a tú con las condiciones y mares de aquí abajo.
Lo que sí sé seguro, y que me ha pasado cada vez, es que al mes de estar en casa no podré parar de pensar en cuándo volveré aquí de nuevo, cómo podré prepararme mejor a mí mismo y al barco, etc. Una vez se te mete el Gran Sur en el cuerpo… es muy difícil sacarlo.
JACK SPARROW | LA PERLA ROJA | 52S 59W
Un mes en la cumbre
Tras cinco semanas de competición en los océanos del mundo, el Estrella Damm se confirma como uno de los barcos más fuertes de la Barcelona World Race 2011. Entre el Atlántico y el Índico ha sucedido de todo en la regata, incluidas dos (Président y Foncia) que toda la flota lamenta. Pero también ha habido memorables momentos de competición, muchos de ellos protagonizados por Alex y Pepe, como los duelos con el Mirabaud antes del ecuador y con el Groupe Bel más recientemente, que a base de trabajo y esfuerzo se han decantado de momento a su favor.
“El balance del primer mes es muy positivo”, afirma Alex. El patrón barcelonés prosigue: “Estamos en la pelea y creo que Pepe y yo hemos entendido muy bien la regata: queda mucho por delante, y por eso estamos navegando tratando de asegurar el material. Nos estamos sintiendo muy cómodos y me hace mucha ilusión navegar aquí en el Gran Sur”.
“Si antes de salir me hubieran dicho que estaríamos terceros al paso por Buena Esperanza hubiese firmado. Estamos aguantando bien y vamos a intentar aguantar el ritmo con fuerza. La regata está súper viva y emocionante”, asegura por su parte Pepe.
El Estrella Damm lidera la Barcelona World Race en el Atlántico Sur
Casi 20 días después de que se iniciara la Barcelona World Race el pasado 31 de diciembre de 2010, Alex y Pepe han construido una sólida posición de liderazgo y afrontan ahora una estratégica situación de calmas en el Atlántico Sur.
El paso del ecuador en posición de podio fue motivo de celebración, y Estrella Damm fue protagonista de la ofrenda al dios Neptuno. Tras este momento mágico, la oportunidad de ascender a lo más alto de la clasificación llegó al tener que detenerse ambos barcos galos en Recife (Brasil) para realizar reparaciones. De este modo el Estrella Damm y sus patrones, en plena forma, se auparon al liderato, que han sabido defender en condiciones inestables rumbo a la puerta del Atlántico Sur.
“Es un sueño liderar la Barcelona World Race”, asegura Pepe Ribes. “Pero esto no ha hecho más que empezar y vamos a dejarnos la piel por defender la primera plaza”, advierte.
“Es muy bonito ver a la flota por el retrovisor”, afirma por su parte el barcelonés Alex Pella. “Con un nivel tan alto de embarcaciones y tripulaciones, estar delante es un orgullo”, explica.
BARCELONA WORLD RACE, EL RETO 90 DÍAS, 2 NAVEGANTES Y EL OCÉANO
La Barcelona World Race es el principal reto del Estrella Damm Sailing Team: 90 días de aventura oceánica alrededor del mundo que pondrán a prueba los límites del equipo.
El próximo 31 de diciembre de 2010 se dará el pistoletazo de salida a la segunda edición de la Barcelona World Race, una de las competiciones náuticas más duras del mundo, donde los equipos participantes deberán recorrer las 25.000 millas (47.500 kilómetros) que rodean la Tierra en aproximadamente tres meses.
www.barcelonaworldrace.org
RÉCORD MUNDIAL DEL ESTRELLA
DAMM SAILING TEAM
12 DÍAS DE NUEVA YORK A BARCELONA EN VELERO
Pese a que se trataba de una regata contra el crono, al haber salido de Nueva York a la vez, la competición no dejaba de ser también una macro carrera match race a lo largo y ancho del Atlántico Norte y del Mediterráneo.
Los equipos se encontraron con vientos de todo tipo, desde los más extremos de hasta 40 nudos y olas de 9 metros en las Azores, donde el W Hotel perdió todas las opciones al volcar y romper el timón, a la imprevisible meteorología del Mediterráneo, y donde la falta de viento y velocidad puso a prueba los nervios de los tripulantes.
www.ny-bcn.org
HÉROES DE CARNE Y HUESO
ALEX PELLA Y PEPE RIBES HACEN FRENTE JUNTOS
A LA SEVERIDAD DEL OCÉANO
Alex Pella y Pepe Ribes son los encargados de guiar al IMOCA Open 60 de Estrella Damm a través de los mares y océanos de todo el mundo en las diferentes competiciones en las que participa. Entrenamiento, técnica, horas de navegación pero sobre todo una increíble capacidad de superación y esfuerzo, y una gran compenetración, hacen de ellos un equipo muy difícil de batir.
comenta Alex Pella.
“Llegamos a tener tanta compenetración que hay veces que nos basta una mirada para entendernos. Podemos pasarnos horas sin sentir la necesidad de tener que hablar”, explica Pepe Ribes, “pero si la competición nos lo permite nos encanta comentar la estrategia, tanto entre nosotros como con el equipo de tierra”.
“Alex y yo ya estamos acostumbrados a estas condiciones, pero sufrimos mucho por los nuestros, porque viven pendientes de lo que nos pasa desde el mismo momento en que nos vamos”.
www.ny-bcn.org/alexpella
www.ny-bcn.org/peperibes
BIODIVERSIDAD EN LAS VELAS Y EL CASCO DEL ESTRELLA DAMM 12 DÍAS DE VIAJE DE NUEVA YORK A BARCELONA EN VELERO
El reconocido diseñador Custo Dalmau ha querido rendir un homenaje a la biodiversidad cubriendo las velas con todo tipo de animales, interpretados con su característico trazo. De esta manera, Custo muestra de nuevo su pasión por la naturaleza y su compromiso con la ecología, valores compartidos tanto por Estrella Damm como por el equipo de navegantes.
Las velas, estampadas con una explosión de colores sobre un fondo rojo, se han convertido en la bandera que identifica al equipo en todo el mundo en sus retos y aventuras transoceánicas.
Esta es la segunda vez que Custo diseña las velas y el casco del barco de Estrella Damm, puesto que en 2007 lo hizo ya con un estampado floral.




